Entrevista a la estudiante Florencia Sosa, graduada de la Carrera de Arquitectura

La Universidad ORT Uruguay "me devolvió las ganas de aprender"

La Universidad ORT Uruguay “me devolvió las ganas de aprender”

Florencia Sosa llegó a Montevideo con la determinación de ser Arquitecta. Desde su Artigas natal, trasladarse a estudiar a la capital implicaba un esfuerzo y un sacrificio tanto económico como emocional, y ella lo sabía. “Luego de estar inserta en el medio universitario llegó ese momento tan temido en el que el sistema tiende a expulsarte”, contó, y así fue como desembarcó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT Uruguay, de la cual hoy es estudiante avanzada. “La metodología de la facultad me devolvió las ganas de aprender”, reconoció. Florencia acaba de ser seleccionada para un puesto de Ayudante de Proyectos y Obras en UTE, para el cual debió atravesar un proceso de selección de varios meses y dificultades diversas, entre ellas, según cuenta, la de provenir de una universidad privada.

-¿Cómo definirías tu experiencia como estudiante en la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT Uruguay?

Soy una estudiante oriunda de Bella Unión, departamento de Artigas, y la realidad de un estudiante que viene del interior del país es muy diferente a la de uno que está en Montevideo, que ya está contenido emocional y económicamente. Cuando llegué a la capital, en primera instancia me inscribí en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República (Udelar). Luego de estar inserta en el medio universitario llegó ese momento tan temido en el que el sistema tiende a expulsarte, que es algo que no sucede solo en la carrera de Arquitectura.

No quería abandonar la carrera, entonces recurrí a informarme sobre cómo era la carrera en la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT Uruguay y cómo funcionaba el sistema. Después de conversarlo con mis padres, tomé la decisión de terminar la carrera acá.

Desde el primer momento me sentí totalmente contenida y respaldada por la institución. Puedo asegurar que la Universidad ORT Uruguay me cambió la vida.

La forma que tiene de impartir la carrera, que consiste en enseñar y que los estudiantes aprendan y demuestren lo que saben para aprobar el curso, fue lo que me deslumbró. Nada de trucos ni de intencionalidad para frustrar al alumno, sino que todo lo contrario. Siempre hay un responsable de la carrera al cual dirigirse para conversar desde lo más insignificante o para plantear asuntos académicos y encontrar una solución o una explicación.

Todo esto lo cuento desde mi experiencia. ¡La metodología de la facultad me devolvió las ganas de aprender!

-¿Considerás que te brinda las herramientas necesarias para desenvolverte como arquitecta?

Sin lugar a dudas. Los cursos te brindan los conocimientos técnicos para poder desenvolverte profesionalmente. Pero, además, el programa de la carrera incluye varios seminarios que te preparan para las situaciones reales con las que te vas a enfrentar como arquitecto o arquitecta. Nos forma tanto en la caligrafía y la forma de  expresarnos, hasta en el modo de transmitir la idea de un proyecto, presupuestarlo y tramitarlo ante las entidades correspondientes.

Que te preparen para la vida profesional me parece admirable, y es una formación fundamental.

-Ahora fuiste elegida para comenzar a trabajar en UTE luego de un exhaustivo proceso de selección en el que participaron muchas personas calificadas. Contanos cómo fue esa experiencia.

Me anoté al llamado de UTE porque cumplía con el perfil que buscaban.

Desconozco cuántos se anotaron exactamente al llamado, pero se realizó una selección y quedamos unas 40 personas habilitadas para realizar las siguientes etapas.

Yo no era ajena a la realidad de que había un solo puesto y que la posibilidad de quedar seleccionada era remota. Pensé: “A mí no me toca”.

También es una realidad que existe un prejuicio a nivel académico en relación a que como la Universidad ORT Uruguay es privada te exigen menos. Generalmente, cuando decís que sos alumno de una facultad privada, la gente supone que no sabés tanto como un alumno de la Udelar. Sin embargo, en este llamado yo era la única postulante que provenía de una universidad privada.

El proceso de selección fue bastante extenso, duró varios meses. Constaba de una primera prueba eliminatoria de conocimientos. Consistía en un ejercicio de AutoCAD 2D, 3D y una prueba escrita de conocimientos técnicos. Luego de esta etapa seguía una prueba psicolaboral de entre cuatro y cinco horas y una entrevista con una psicóloga, para luego pasar a una entrevista con el comité evaluador, compuesto por Ingenieros y Arquitectos de UTE. Ellos también realizaban preguntas técnicas y de razonamiento en obra y estudio. Para finalizar, efectuaban la evaluación de méritos. Y la sumatoria del puntaje de todas las etapas era el resultado que indicaba el postulante elegido para ocupar el cargo, que además tenía que pasar una prueba de aptitud física.

-Cuando decidiste presentarte al concurso, ¿pensabas que tenías posibilidades de quedar seleccionada?

La posibilidad de quedar seleccionado siempre está, aunque yo era consciente de que había postulantes de la Udelar y hasta expasantes de la empresa. Y a eso se sumaba que el puesto era uno solo. Por eso yo veía la probabilidad bastante reducida. Aunque rendí cada prueba basándome en los valores que me inculcó la Universidad ORT Uruguay: dar lo mejor de mí, indistintamente del resultado. ¡Y resultó!

-¿Qué expectativas laborales y profesionales tenés ahora en este nuevo puesto? ¿Y a futuro?

Realmente, la noticia es bastante reciente y creo que todavía la estoy digiriendo. Por supuesto, me emociona mucho haber quedado seleccionada, dadas las circunstancias del llamado.

Por ahora me propongo hacer mis tareas lo mejor posible, porque creo que el universo es cíclico y haciendo las cosas correctamente los resultados son siempre buenos.

Me gustaría agregar mi profunda gratitud hacia la Universidad ORT Uruguay, en particular hacia las personas que forman parte de la Facultad de Arquitectura. Y agradecer a Dios y a mis padres por las oportunidades que me han dado siempre. A veces me pongo a pensar y miro las instalaciones de la facultad y el nivel académico que tiene y no doy crédito a que yo pertenezco a esta institución. ¡Me siento privilegiada!