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La madera, una solución económica, rápida y ecológica al déficit habitacional en Uruguay

06/05/2021
El déficit habitacional en Uruguay es de entre 60.000 y 65.000 viviendas, según estimaciones del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial. Para tratar esta problemática, el gobierno aspira a la promoción de los sistemas constructivos no tradicionales con el fin de reducir los tiempos de ejecución y los costos de las obras. En este sentido, la madera se ha convertido en protagonista.
Construcción de viviendas en madera.

“Promover el uso de la madera de origen nacional en soluciones constructivas tendientes a aumentar la oferta de vivienda pública, reduciendo los tiempos de ejecución y los costos de obra”. Este es uno de los objetivos específicos planteados por el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) en el Plan Quinquenal de Vivienda 2020-2024 como respuesta al déficit habitacional de entre 60.000 y 65.000 viviendas que estima la cartera.

Ahora bien, si la madera parece ser una buena solución al problema, ¿por qué históricamente jamás fue tenida en cuenta en el país como alternativa a la construcción tradicional? Laura Moya, coordinadora académica del Diploma de Especialización en Diseño, Cálculo y Construcción de Estructuras de Madera de la Universidad ORT Uruguay, explica en esta entrevista cuáles son las ventajas del uso de la madera como material estructural.

 

  • ¿A qué se debe que en Uruguay, a pesar de tener la materia prima, históricamente la madera nunca haya sido tenida en cuenta como material para la construcción de viviendas?

    La construcción tradicional en Uruguay emplea hormigón armado, mampuestos cerámicos o de hormigón, eventualmente piedra y algo de acero. Interesa destacar dos motivos principales por los cuales la madera no haya sido considerada históricamente como material estructural:

    1) Por tradiciones culturales que reproducen los sistemas y materiales constructivos empleados en los principales países de donde provienen nuestros ancestros: España e Italia.

    2) Por la escasa disponibilidad en el país de maderas para uso estructural y en particular maderas de producción nacional.

    Construcción de viviendas en madera.

    Hasta hace poco tiempo atrás, la oferta de madera en Uruguay provenía del exterior, pero hoy es posible encontrar en el mercado nacional madera de producción nacional. Este cambio es fruto de las políticas gubernamentales que se vienen desarrollando desde 1985 y, en particular, a partir de la promulgación de la Ley Forestal nº 15.939 de 1987, que promovió las plantaciones de especies exóticas de rápido crecimiento. Como consecuencia, Uruguay cuenta con alrededor de un millón de hectáreas de bosques implantados, fundamentalmente de pinos y eucaliptos. Parte de esta masa forestal es extraída con fines industriales e incluye la producción de pulpa de celulosa, de madera sólida (aserrada y rollizos) y de tableros de madera (contrachapados y MDF). Luego de más de treinta años de plantados, parte de esa masa forestal está siendo cosechada para producir madera estructural y disponible en el mercado nacional.

    Para el desarrollo de una industria de construcción con madera se debe contar no solo con el recurso maderero, sino que este tiene que estar procesado para ser utilizado como material estructural. Esto implica que la madera debe estar con los contenidos de humedad adecuados (en “estado seco”), estar calibrada y estar clasificada por resistencia. Además, se debe contar con mano de obra capacitada y recursos humanos especializados, y con un cuerpo normativo que brinde respaldo técnico a los profesionales sobre el uso del material. Y contar con reglamentaciones que no limiten el uso de la madera estructural en proyectos de arquitectura y en particular en viviendas. Estos aspectos que en Uruguay hasta hace poco no habían sido desarrollados, están siendo considerados y la situación con respecto a la madera estructural viene cambiando.

  • ¿Cuál es el principal obstáculo hoy para utilizar la madera para la construcción de viviendas en Uruguay?

    Varios son los obstáculos en Uruguay que impiden el uso intensivo de la madera como material estructural en viviendas. Entre ellos vale subrayar:

    1) Las tradiciones culturales, que llevan a que usuarios y profesionales no elijan la madera para proyectos de viviendas.

    2) Desconocimiento de la tecnología de construcción por parte de profesionales y técnicos.

    3) Falta de especificaciones técnicas de la madera estructural nacional.

    4) Ausencia de un cuerpo normativo que respalde su uso.

    Mientras que los dos primeros podrían resolverse mediante estrategias de difusión y formación de recursos humanos, los otros requieren de investigación y del apoyo e impulso gubernamental.

  • ¿Qué ventajas tiene una vivienda construida en madera frente a una construcción tradicional? ¿Y qué desventajas tiene?

    Las viviendas construidas con sistemas constructivos que emplean intensivamente madera presentan una serie de ventajas con respecto a otros sistemas y materiales. Un aspecto importante a destacar es el confort y las prestaciones que brinda una edificación con estructura de madera, que son similares o superiores a las de una tradicional.

    Construcción de viviendas en madera.En particular, el sistema constructivo de entramado ligero, usualmente utilizado en programas residenciales de uno hasta tres niveles de altura, permite alojar los materiales de aislación térmica en los espacios entre los montantes y los espacios que quedan entre la estructura de los cerramientos. El sistema constructivo incluye la colocación de una barrera hidrófuga que “envuelve” al edificio y le brinda hermeticidad. Los materiales y la tecnología empleados en este sistema constructivo, evitan la generación de “puentes térmicos” en las fachadas de la vivienda, producto de la diferente conductividad de los materiales empleados y, por tanto, previene la aparición de hongos y moho.

    Otros aspectos relevantes son la facilidad en el montaje de los componentes estructurales del sistema, debido a su bajo peso y alta resistencia en comparación con otros materiales; y la rapidez en el montaje, ya que las uniones entre componentes se realizan con clavos, tornillos, pernos y conectores metálicos. Ambos aspectos permiten reducir los tiempos de ejecución y, por tanto, los costos finales de obra.

    A modo de ejemplo, en Uruguay, una vivienda de 65 m2 construida con materiales y tecnología tradicionales, en general, insume un plazo mínimo de cinco o seis meses, plazo que puede reducirse a un tercio si se emplean sistemas constructivos de entramado ligero.

    Entre las desventajas que suelen atribuirse a las viviendas de madera, vale indicar las siguientes.

    1) El incorrecto diseño del proyecto arquitectónico y de los detalles constructivos.

    2) El empleo de materiales sin especificaciones técnicas conocidas, que incluyen madera y productos de madera sin los contenidos de humedad adecuados y, muchas veces, sin tratamientos protectores contra agentes destructores de la madera.

    3) La incorrecta ejecución de la obra, sin seguir reglas y códigos de construcción.

    4) El mantenimiento periódico de la vivienda, en particular, si está revestida exteriormente con materiales de madera.

    Estos cuatro ítems también ocurren en la construcción tradicional, sin embargo, esta no es cuestionada, incluso aunque aparezcan patologías asociadas al proyecto y ejecución.

  • ¿Qué pesa más en la balanza: la madera con sus ventajas-desventajas, o los materiales tradicionales con sus ventajas-desventajas?

    Podemos responder a esta pregunta desde varias perspectivas. Una de ellas es la del cuidado del medio ambiente. La construcción de los edificios y obras de ingeniería civil consumen más del 35 % de la energía mundial y aproximadamente 40 % de la energía relacionada con las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Los productos de madera provenientes de recursos forestales renovables y consumen menor cantidad de energía para su producción que los materiales tradicionales, como el hormigón y el acero. Los bosques secuestrando CO2 y los productos de madera almacenándolo tienen el potencial de generar un impacto substancial en la mitigación del cambio climático. En esta perspectiva vale destacar que el reemplazo de 1 m3 de hormigón por 1 m3 de madera implica la captación y el almacenamiento de aproximadamente una tonelada de CO2 en una edificación.

  • ¿Es cierto que las construcciones en madera son más ecológicas, a pesar de que implique el talado de bosques? ¿A qué se debe?

    Se podría decir que a nivel mundial el cuidado del medio ambiente y, por tanto, la sostenibilidad es el principal motivo por cual se ha incrementado en los últimos diez años el uso de la madera en edificaciones y estructuras. Sin embargo, es importante que la consideración de la sostenibilidad no se limite simplemente a la decisión de "utilizar la madera" como el material de construcción. Cuando se diseña con madera es esencial considerar los beneficios ambientales y los costos ambientales asociados a su uso. Parece evidente que se debe garantizar que el impacto general del empleo de la madera en obras de arquitectura e ingeniería civil sea positivo para el medio ambiente.

    Construcción de viviendas en madera.Existen argumentos a favor y en contra del empleo de la madera como material estructural, que pueden variar o incluso ser contradictorios dependiendo de la época y del lugar. En muchos países se cree que la madera no es solo un material sostenible, pero que su uso debe seguir incrementándose. Esto puede parecer un contrasentido considerando la tala indiscriminada de algunos de los grandes bosques del mundo, particularmente los tropicales.

    Sin embargo, no se considera la deforestación asociada a los usos agrícola, ganadero y urbano de la tierra, en comparación muy superior al producido para satisfacer la demanda de madera estructural. La madera estructural puede ser un recurso sostenible, renovable y disponible también en el largo plazo, si proviene de plantaciones manejadas con ese fin; esto es, con podas y raleos que le permitan al árbol generar madera con las propiedades estructurales necesarias para su uso en construcción.

    La producción de madera en Uruguay está basada en bosques plantados con especies exóticas de rápido crecimiento de los géneros de pinos y eucaliptus. Más del 95 % de esos bosques cuenta con certificación forestal (del Consejo de la Administración Forestal [FSC] y del Sistema Paneuropeo de Certificación Forestal [PEFC]) que garantiza que la gestión del bosque se realiza cumpliendo con ciertos criterios de sostenibilidad, tales como la preservación de la diversidad biológica y las condiciones laborales de sus trabajadores con los trabajadores locales como prioridad. Para uso estructural, dependiendo de la región y de las características del suelo, entre otros factores, los árboles de eucaliptus grandis son cosechados a partir de los 18 años, y los de pinos taeda y elliottii a los 24 años, edades en que la madera adquiere su madurez y por tanto las propiedades mecánicas, elásticas y físicas mínimas para poder ser considerada como material estructural.

    Construcción de viviendas en madera.

    La madera está siendo revalorizada como material de construcción desde principios de siglo, por sus características inherentes de almacenar dióxido de carbono, y por tanto contribuir a no incrementar el efecto de los gases de invernadero. En esa dirección, el profesor alemán Ing. Julius Natterer denominó a la madera como el material del siglo XXI. La madera es el único material que se planta y crece.

    Uruguay, por su parte, se suma a esta preocupación por el cuidado del medio ambiente, y desde 2017 forma parte de la Alianza para la Acción hacia una Economía Verde (PAGE). Se trata de una iniciativa que busca apoyar esfuerzos gubernamentales a nivel nacional hacia economías verdes, mediante la promoción y generación de políticas dirigidas al uso más eficiente de los recursos y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En esa dirección, varias instituciones públicas están implementando líneas de trabajo destinadas a promover actividades innovadoras para la mitigación y adaptación al cambio climático, y en particular el MVOT; el Ministerio de Ambiente; el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca; y la Agencia Nacional de Vivienda vienen promoviendo el uso de la madera para la producción de viviendas de interés social.

    El beneficio de utilizar madera como principal material estructural en viviendas, está relacionado directamente con el objetivo de reducir el efecto de los gases de invernadero. A diferencia del hormigón y del acero, los árboles absorben dióxido de carbono mientras crecen, liberan el oxígeno a la atmósfera pero capturan o secuestran el carbono. Cuando una vivienda es construida con madera, este carbono queda almacenado en los componentes de madera que conforman la estructura y, eventualmente, en los productos de madera de sus terminaciones.

    Por tanto, puede decirse que la madera es el único material de construcción que tiene carbono negativo. Se puede argüir además, que si bien se requiere de energía para procesar los árboles y transformarlos en productos para la construcción, gran parte de esa energía proviene de desechos forestales que son utilizados en los hornos de secado y para generar electricidad.

  • ¿La Casa Uruguaya podría ser un ejemplo de construcción a la hora de pensar en una solución al déficit habitacional en el país?

    La Casa UruguayaSí. La Casa Uruguaya fue concebida como una vivienda de interés social en cuanto a las condiciones planteadas por el concurso internacional Solar Decathlon para América Latina y el Caribe 2015. Es una vivienda prefabricada con un sistema modular de madera de 75 m2, con tres dormitorios y un baño compartimentado que permite el uso simultáneo de tres integrantes de una familia.

    Fue diseñada bajo los principios de la arquitectura bioclimática y por ello cuenta con una “segunda piel”, esto es, una malla de elementos de madera, que funciona como una barrera aislante que evita el ingreso de calor en verano y de frío en invierno.

    En diciembre de 2015, La Casa Uruguaya ganó el primer premio en el concurso Solar Decathlon, competencia de arquitectura sostenible que tiene por objetivo educar, sensibilizar y crear conciencia sobre la importancia del uso de las energías renovables y la preservación del ambiente. Además, en noviembre de 2016, La Casa Uruguaya ganó el Premio Nacional de Eficiencia Energética, que otorga la Dirección de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería.