La segunda edición de Smart Cities: Las ciudades que vienen, organizada por El Observador y Piso 22, se realizó el martes 8 de setiembre en Montevideo. La programación del encuentro articuló distintos desafíos asociados al desarrollo de ciudades inteligentes a partir de temas como infraestructura pública digital, inteligencia artificial, innovación pública, movilidad, talento y regeneración urbana.
Uno de sus paneles fue “Conectividad, IA, IoT y gemelos digitales para decidir mejor”, integrado por Diego Garagorry, director ejecutivo del Instituto Vidart, y el Arq. Gabriel Lambach. La conversación fue moderada por Lucía Bellocchio, fundadora de Trend Smart Cities. El espacio estuvo dedicado a analizar cómo estas tecnologías pueden incidir en la toma de decisiones urbanas y en la gestión de los territorios.
El Arq. Lambach es coordinador y profesor adjunto del Laboratorio de Simulación y Videojuegos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT Uruguay —Gamelab— y docente de Metodología BIM, Inteligencia Artificial y Realidad Virtual en la Facultad de Arquitectura. También desarrolla actividad docente en la Facultad de Diseño, al frente de la asignatura Arte en Entornos Inmersivos.
Simular antes de intervenir: qué aportan los gemelos digitales
Un gemelo digital es una representación digital que refleja un objeto, proceso o sistema de la realidad. Estos modelos pueden vincularse para representar sistemas de mayor escala, como una ciudad, y utilizarse para construir escenarios, anticipar posibles comportamientos y apoyar la toma de decisiones.
Una de las posibilidades que abre la convergencia entre inteligencia artificial, datos y tecnologías de simulación es, precisamente, analizar escenarios antes de trasladar determinadas decisiones al mundo físico.
Durante Smart Cities, Lambach explicó esta capacidad desde la integración de distintas tecnologías:
“La simulación de los gemelos digitales en particular es una tecnología que involucra toda una cadena, involucra la posibilidad de simular y de cruzar información entre diferentes insumos”.
Para el arquitecto, esa integración permite trabajar no solo con simulaciones controladas, sino también plantear escenarios futuros. En su planteo, la utilidad no depende únicamente de disponer de una representación digital, sino de la posibilidad de relacionar distintos insumos para analizar situaciones y construir escenarios.
Durante su intervención mencionó, en este contexto, experiencias desarrolladas por Studio 4D, cuyo CEO es el Arq. Hilario Canessa. Graduado de Arquitectura de ORT, Canessa ha explicado anteriormente que un gemelo digital permite “experimentar, simular y ajustar proyectos en tiempo real”, a partir de entornos en los que es posible explorar escenarios urbanos de manera interactiva.
Desde esa perspectiva, en arquitectura y urbanismo esta capacidad abre la posibilidad de ensayar y comparar alternativas antes de trasladarlas al espacio físico. No determina por sí misma qué decisión tomar, pero permite incorporar nuevas formas de análisis al proceso de evaluación.
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De producir datos a obtener información útil
El desafío, sin embargo, no termina en disponer de grandes cantidades de datos.

Durante el panel, el docente de la Facultad de Arquitectura planteó que obtener información en bruto no garantiza por sí mismo que pueda extraerse de ella algo relevante. El problema, por lo tanto, no es únicamente disponer de datos: es poder relacionarlos e interpretarlos en función de una pregunta o de una decisión concreta.
Ese planteo permite entender otro aspecto de los gemelos digitales. Su utilidad aparece cuando diferentes insumos pueden integrarse para analizar situaciones, explorar alternativas y construir escenarios que de otro modo resultarían difíciles de estudiar conjuntamente.
Para Lambach, además, estas posibilidades deben mantener una finalidad concreta. Al referirse a la evolución que pueden acompañar estas tecnologías en las ciudades, apuntó hacia “la mejora de la calidad de vida de los habitantes, que es el fin último, en realidad”.
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IA en Uruguay: capacidades propias para problemas del país
La conversación incorporó también una escala nacional a partir de la participación de Diego Garagorry, director ejecutivo del Instituto Vidart, Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Uruguay.
El instituto había sido presentado públicamente el 7 de setiembre, un día antes del encuentro. Siguiendo a Uruguay Innova, fue creado con el objetivo de generar conocimiento de frontera, formar talento y convertir el uso de inteligencia artificial en capacidades y resultados concretos para el país.
Durante el panel, Garagorry planteó la necesidad de identificar qué capacidades, sectores y problemas resultan prioritarios para Uruguay. Desde esta perspectiva, desarrollar investigación propia permite aprovechar avances tecnológicos globales sin perder de vista las necesidades y oportunidades específicas del país.
El planteo introduce también una pregunta relevante para las ciudades: no solamente qué puede hacer una determinada tecnología, sino qué problemas interesa resolver con ella y qué capacidades se necesitan para alcanzar ese objetivo.
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Inteligencia artificial con dirección y criterio
Ese pasaje desde las posibilidades tecnológicas hacia su propósito constituyó uno de los principales ejes de la intervención de Lambach.
Al referirse a las oportunidades que abre la inteligencia artificial, señaló:
“Cuando hablás de oportunidades de inteligencia artificial, si no le das una dirección, si no le das un criterio, quedás en algo muy diluido, muy general”.
La afirmación desplaza el foco desde la herramienta hacia la capacidad de decidir para qué utilizarla. En arquitectura y en las disciplinas vinculadas al espacio, la IA y las tecnologías de simulación pueden ampliar las posibilidades de representación y análisis. Sin embargo, aumentar esas capacidades no resuelve por sí mismo qué problema atender, qué información considerar o qué objetivo perseguir.
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La reflexión mantiene una continuidad con otras discusiones recientes abordadas por la Facultad. En el Summit IA Human Future 2026, distintas intervenciones llevaron la conversación hacia la necesidad de integrar nuevas herramientas sin perder criterio profesional, lectura del contexto, sensibilidad humana y responsabilidad.
Durante Smart Cities, Lambach vinculó además esta discusión con su trabajo universitario y mencionó expresamente su participación en las facultades de Ingeniería, Arquitectura y Diseño. Su actividad académica en la Facultad de Arquitectura incluye docencia vinculada a BIM, inteligencia artificial y realidad virtual.
En ese marco, la formación no se limita al aprendizaje instrumental de nuevas tecnologías. El propio planteo de Lambach sitúa también el desafío en darles dirección, establecer criterios e interpretar qué usos resultan pertinentes para cada problema.
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¿Para qué construir ciudades más inteligentes?
Hacia el cierre del panel, la conversación volvió sobre cuál debería ser el resultado de desarrollar nuevas capacidades tecnológicas.
Garagorry señaló el bienestar de las personas y la mejora de servicios entre los impactos a los que, a su juicio, debería contribuir la inteligencia artificial. Lambach retomó esa perspectiva e incorporó la participación, la inclusión y la mejora de la calidad de vida como criterios para orientar estos procesos.
Así, la discusión sobre ciudades inteligentes deja de concentrarse exclusivamente en la capacidad de producir datos, construir modelos o simular escenarios. También exige preguntarse para qué se utilizan esas capacidades y quiénes participan en la definición de sus objetivos.
Los temas abordados en el panel se relacionan con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11: Ciudades y comunidades sostenibles, uno de los 17 objetivos adoptados por Naciones Unidas en 2015 para abordar desafíos globales hacia 2030. Este ODS plantea, entre otros aspectos, avanzar hacia ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles, un desafío que dialoga con la discusión sobre cómo orientar los datos, la simulación y la inteligencia artificial hacia mejores decisiones urbanas.
En el planteo de Lambach, las posibilidades tecnológicas no eliminan la necesidad de establecer una dirección y un criterio para decidir cómo utilizarlas. Hacia el final de su intervención lo sintetizó con una pregunta:
“Todo eso, si no pasa por los seres humanos, ¿cuál es el sentido de lo que estamos haciendo?”.
Para las disciplinas del espacio, esa pregunta devuelve la discusión tecnológica al territorio, al proyecto y a las personas que experimentan sus consecuencias. La simulación puede ampliar lo que es posible analizar antes de intervenir y la inteligencia artificial puede aumentar la capacidad de procesar información. El desafío permanece en decidir qué preguntas hacer, qué escenarios evaluar y hacia qué objetivos orientar esas herramientas.
Reviví el encuentro:
https://youtu.be/ZFsN0ble4DI?t=7355
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