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Croquis con hormigón celular en diseño de interiores: qué se aprende cuando la idea adquiere espesor

Un bloque de hormigón celular suele usarse para construir muros. En esta experiencia de diseño de interiores, funcionó como soporte tridimensional de croquis: estudiantes de tercer año tallaron dormitorios, salas de estudio y espacios de estar, y emplearon color y textura para hacer legibles límites, equipamiento y profundidad. La pregunta que organiza el estudio es directa: ¿qué aprende un estudiante cuando una idea dibujada debe resolverse en un material con espesor?

Croquis hechos con hormigón celular para diseño de interiores.

La experiencia es analizada por Merve Buldaç, académica e investigadora especializada en arquitectura y diseño de interiores de Kütahya Dumlupınar University (Turquía), en “An Alternative Sketching Practice in Interior Design Education”, artículo publicado en Anales de Investigación en Arquitectura, Vol. 16, N.º 1, enero-junio de 2026.

El estudio se desarrolló durante el semestre de otoño 2024-2025 en un curso de tercer año del Departamento de Diseño de Interiores de una universidad pública. La secuencia combinó un croquis inicial en papel, el trabajo posterior sobre bloques planos de hormigón celular y una discusión sobre arquitectura vernácula.

La propuesta responde a una dificultad reconocible en la enseñanza: algunos estudiantes no incorporan el croquis como práctica habitual y tienden a explicar verbalmente sus ideas. El cambio de soporte busca despertar interés por esa herramienta y, al mismo tiempo, introducir decisiones que una representación bidimensional puede mantener abiertas: cuánto ocupa un límite, qué profundidad necesita un vacío o qué recursos hacen comprensible el uso de un ambiente.

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El croquis como hábito de pensamiento

El artículo reúne distintas aproximaciones teóricas que sitúan el croquis en las primeras etapas del diseño. Su valor está en exteriorizar ideas todavía inestables, compararlas y volver sobre ellas antes de que se transformen en soluciones cerradas.

La rapidez y la ambigüedad del dibujo cumplen una función dentro de ese proceso. Un trazo incompleto puede admitir varias interpretaciones; una figura provisoria puede sugerir una alternativa que el estudiante no había previsto. Por eso, enseñar a hacer croquis implica también enseñar a mirar lo producido, leer sus posibilidades y usarlo para formular nuevas preguntas.

La experiencia estudiada por Buldaç agrega un soporte físico a esa práctica. El bloque puede cortarse, excavarse, colorearse y combinarse con otros materiales. Cada intervención modifica un objeto que puede observarse desde distintos ángulos y discutirse durante el proceso.

¿Qué ocurre cuando una abertura tiene que construirse sobre una superficie? ¿Cómo se representa la diferencia entre un mueble y el vacío que permite usarlo? ¿Qué información necesita un dormitorio para ser reconocible en una pieza pequeña?

El ejercicio traslada esas preguntas al material. El croquis físico registra decisiones de escala, límite, profundidad y organización espacial, y ofrece un objeto concreto para revisarlas.

Del papel al bloque: una secuencia que obliga a decidir

Antes de trabajar sobre el hormigón celular, los estudiantes conocieron sus propiedades y discutieron su trabajabilidad y su potencial de diseño. Luego realizaron presentaciones sobre arquitectura vernácula, revisaron ejemplos y reflexionaron sobre el significado del concepto.

Cada estudiante eligió uno de tres programas interiores: una sala de estudio, un dormitorio o un espacio de estar destinado al descanso y la socialización. La idea inicial se desarrolló mediante un croquis tradicional en papel y después se trasladó al bloque.

La continuidad entre ambos soportes resulta central para comprender la propuesta. El dibujo permite organizar una primera hipótesis; el trabajo tridimensional exige precisar cómo se construyen sus relaciones. Un límite adquiere grosor. Una excavación produce una diferencia de nivel. El equipamiento necesita proporciones suficientes para explicar el uso del recinto.

El hormigón celular fue elegido por su estructura liviana y blanda y por la facilidad con que puede cortarse y moldearse manualmente. Estas propiedades hicieron posible concentrar el ejercicio en las decisiones espaciales, sin que la dificultad técnica de trabajar el material dominara la actividad.

Los estudiantes ensayaron superficies neutras, color y materiales complementarios. Al final del proceso, presentaron los resultados. En este sentido, el paper relaciona el origen de la propuesta con la expresión “carve your room”, citada a partir de una experiencia recogida por Cengiz Yetken: crear espacios en hormigón celular para aproximarse a la arquitectura vernácula.

En el curso analizado, tallar una habitación significa resolver preguntas concretas: qué delimita el espacio, qué se retira del bloque, qué permanece lleno y qué elementos permiten reconocer su función.

Cuatro trabajos para comparar color, textura y punto de vista

El artículo presenta cuatro croquis seleccionados, identificados como SS1, SS2, SS3 y SS4. Las diferencias entre ellos permiten observar cómo un mismo material admite estrategias distintas para comunicar el espacio.

SS1 representa un área de estar. Los espesores de muro definen el recinto, mientras el color ayuda a distinguir puertas, ventanas y otros componentes. Un asiento en L, una mesa baja, un sillón y una unidad de televisión hacen reconocible el programa y permiten leer cómo se distribuye el equipamiento.

*Croquis SS1 de espacio de estar realizado en hormigón celular / Archivo de la autora, 2024 / Anales de Investigación en Arquitectura, Vol. 16, N.º 1*

En SS2, el dormitorio reúne una cama, dos mesas de luz, un rincón de estar, un tocador y un placard. La pintura diferencia los componentes y facilita la percepción del conjunto. El color funciona aquí como código de lectura: aclara qué elementos componen el dormitorio y cómo se relacionan dentro del espacio disponible.

*Croquis SS2 de dormitorio realizado en hormigón celular / Archivo de la autora, 2024 / Anales de Investigación en Arquitectura, Vol. 16, N.º 1*

SS3 corresponde a una sala de estudio con escritorio y asientos. En lugar de recurrir principalmente a la pintura, incorpora materiales y texturas para distinguir el equipamiento. El resultado muestra otra forma de construir legibilidad: las diferencias táctiles y visuales permiten reconocer las piezas y dan al ambiente un carácter más cálido.

*Croquis SS3 de sala de estudio realizado en hormigón celular, con materiales añadidos para diferenciar el equipamiento / Archivo de la autora, 2024 / Anales de Investigación en Arquitectura, Vol. 16, N.º 1*

SS4 vuelve a trabajar en un dormitorio. Además de utilizar texturas, incorpora una vista frontal dibujada fuera del plano principal. Esa vista representa la cama, las mesas de luz y el asiento, y completa información que el croquis visto desde arriba comunica con menor precisión.

*Croquis SS4 de dormitorio realizado en hormigón celular, con materiales añadidos para diferenciar el equipamiento / Archivo de la autora, 2024 / Anales de Investigación en Arquitectura, Vol. 16, N.º 1

La combinación de planta, volumen y elevación hace visible un aprendizaje relevante: cada sistema de representación responde preguntas diferentes. El bloque ayuda a comprender la organización general y las profundidades; la vista frontal aclara alturas y relaciones verticales; el color y la textura distinguen componentes.

Los cuatro casos tampoco conducen a una respuesta uniforme. El paper registra soluciones diversas y las relaciona con la capacidad de los estudiantes para explorar un mismo problema mediante herramientas, materiales y procedimientos distintos.

Arquitectura vernácula en escala de habitación

La arquitectura vernácula constituye el segundo eje de la experiencia. El artículo la presenta como una práctica vinculada con las condiciones climáticas, los recursos disponibles, la topografía, las técnicas constructivas y las dinámicas culturales de cada lugar.

En el curso, esa discusión se reduce deliberadamente a la escala de un interior. Los estudiantes no reconstruyen edificios vernáculos completos. Trabajan con dormitorios, salas de estudio y espacios de estar, y exploran referencias vernáculas mediante la forma, la textura, la escala y la organización espacial.

El vínculo con el hormigón celular se apoya en su facilidad de manipulación. El material permite probar configuraciones simples, orgánicas o irregulares, excavar superficies y producir representaciones tridimensionales. Esas operaciones acercan al estudiante a preguntas sobre trabajo manual, materialidad y organización funcional.

El ejercicio adquiere interés cuando la arquitectura vernácula deja de tratarse como una colección de imágenes para imitar y se examina a través de decisiones: qué recursos se encuentran disponibles, cómo condiciona un material las formas posibles y de qué manera una configuración espacial responde a necesidades concretas.

Su alcance es acotado. Una habitación tallada no puede explicar por sí misma la complejidad territorial, ambiental y cultural de una tradición constructiva. Sí puede funcionar como una primera aproximación, capaz de relacionar el estudio de la forma con el contacto directo con un material.

¿Qué aporta la experiencia a la enseñanza del diseño?

Las conclusiones del artículo señalan que la práctica favoreció un proceso experimental y produjo respuestas diferentes frente a un mismo problema. La autora también registra mayor concentración, motivación y disciplina de trabajo, junto con avances en la capacidad de pensar en dos y tres dimensiones.

La secuencia del curso permite entender esa relación. Primero, el estudiante organiza una idea sobre el papel. Después debe resolverla en volumen. Finalmente, compara lo dibujado con lo tallado y encuentra decisiones que necesitan corrección o información adicional. La vista frontal incorporada en SS4 es un ejemplo claro de ese tránsito entre sistemas de representación.

El estudio informa, además, acerca de una comunicación más interactiva entre docente y estudiantes. El bloque funciona como objeto de discusión: puede señalarse, girarse, compararse y revisarse durante la conversación de taller.

Los resultados deben leerse dentro de los límites de la investigación. El artículo analiza los productos de una experiencia de curso y presenta ejemplos seleccionados; no ofrece una comparación cuantitativa con otros métodos ni demuestra que el hormigón celular sea el soporte más eficaz en cualquier contexto educativo.

Su aporte reside en la precisión del dispositivo: un material trabajable, un programa interior acotado, una instancia inicial de dibujo, un ensayo tridimensional y una presentación de resultados. Esa estructura puede resultar útil para docentes interesados en explorar otros medios físicos de croquis, siempre que se adapte a los objetivos, recursos y condiciones de cada curso.

Para estudiantes, los trabajos muestran cómo cambia una idea cuando debe comunicar uso, escala, límites y profundidad en un objeto material. Para docentes, el paper ofrece una experiencia concreta para discutir el croquis como práctica de investigación y no únicamente como forma de presentación.

La lectura completa desarrolla el marco teórico sobre el croquis en la educación en diseño de interiores, detalla la metodología, compara las relaciones que la autora establece entre arquitectura vernácula y hormigón celular, y reúne las imágenes de los cuatro trabajos seleccionados.

El hallazgo más útil para el taller puede expresarse con claridad: el soporte modifica las preguntas del proyecto. En el papel, una idea puede conservar ambigüedades productivas. En el bloque, algunas de ellas deben traducirse en espesor, profundidad, textura y escala. La comparación entre ambos registros amplía lo que el estudiante puede observar y discutir sobre su propio proceso.

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