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De la distancia al espacio: cómo la proxémica orienta el diseño de centros culturales

Una diferencia de altura, una rampa o un patio central pueden parecer decisiones arquitectónicas independientes. Pero en los cinco centros culturales analizados por una investigación, esas operaciones forman parte de una misma pregunta: cómo la arquitectura organiza distancias, recorridos y condiciones espaciales vinculadas con la relación entre las personas. A partir de la proxémica de Edward T. Hall, el estudio construye criterios para observar esas decisiones y compararlas entre edificios muy diferentes.

*Cinco centros culturales internacionales seleccionados por la investigación para analizar la presencia de criterios asociados a la proxémica*

Publicado en Anales de Investigación en Arquitectura, el artículo “Proxémica global: la influencia de Edward T. Hall en espacios culturales”, de Querbin Jhonel Narciso Mauricio y Alberto Carlos Llanos Chuquipoma, de la Universidad Privada del Norte (Perú), estudia cómo principios vinculados a la proxémica pueden traducirse en criterios para analizar espacios destinados a la exposición y difusión cultural.

A partir de una revisión documental, la investigación organiza tres dimensiones de estudio e identifica doce criterios arquitectónicos que luego examina en cinco casos internacionales para formular lineamientos de diseño.

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Cuando la distancia se vuelve una variable de proyecto

La proxémica propone observar cómo las personas se relacionan espacialmente entre sí y con su entorno. En el marco recuperado por la investigación, Edward T. Hall distingue distintas zonas de distancia interpersonal —desde la íntima hasta la pública— y considera también la incidencia de la percepción sensorial y del contexto social.

La investigación retoma esas ideas, pero no se queda en una clasificación de distancias. Su pregunta es arquitectónica: ¿cómo pueden reconocerse esas relaciones en la composición y organización de un espacio arquitectónico?

Para responderla, la investigación amplía la mirada desde la distancia entre cuerpos hacia dimensiones como la volumetría, la organización espacial, la participación pública y la navegación dentro de los espacios de exhibición.

La distancia se convierte así en una variable desde la cual volver a mirar decisiones de proyecto.

El siguiente paso consiste en transformar esa perspectiva teórica en algo que pueda observarse dentro de un edificio.

De una teoría a doce criterios arquitectónicos

La investigación organiza su lectura de la proxémica en tres dimensiones: volumetría y espacio según el usuario y el contexto sociocultural; participación pública en el espacio escénico; y navegación en el gradiente espacial de exhibición.

*Esquema conceptual utilizado por la investigación para organizar la proxémica en tres dimensiones de análisis vinculadas al espacio cultural*

A partir de la revisión documental, esas dimensiones se despliegan en doce criterios relacionados con operaciones arquitectónicas como la composición volumétrica, la centralidad, las diferencias de altura, los recorridos, los patios, la continuidad visual, la iluminación y la materialidad.

Hay una distinción fundamental: los doce criterios no son una lista formulada originalmente por Edward T. Hall, sino una construcción de la investigación a partir de la revisión documental y de su lectura arquitectónica de la proxémica.

Esto cambia la función de la teoría. En lugar de reducir la proxémica a rangos de distancia interpersonal, el estudio la convierte en una estructura desde la cual observar decisiones espaciales concretas.

Una diferencia de altura puede formar parte de una operación de compresión o dilatación espacial. Una circulación vertical puede integrarse al recorrido arquitectónico. Un patio o una sustracción central pueden organizar el edificio alrededor de un espacio principal.

La pregunta deja entonces de ser únicamente cuánto separa a una persona de otra y pasa a incluir cómo la arquitectura configura condiciones espaciales desde las que esas relaciones pueden ser analizadas.

Cinco edificios, una misma lente de análisis

Para contrastar los criterios construidos, la investigación selecciona una muestra no probabilística de cinco centros culturales internacionales: el Centro Cultural Zinder, el Centro Cultural de Tecnologías Espaciales de la Unión Europea, el Centro PANEUM, el Centro de Arte Aranya y el Centro Cultural y Juvenil Gehua.

Los casos se encuentran en Países Bajos, Eslovenia, Austria y China. No constituyen una representación estadística de todos los centros culturales, sino el conjunto concreto sobre el que el estudio examina la presencia de los criterios definidos previamente.

Cada edificio fue modelado tridimensionalmente a partir de información arquitectónica aproximada. Sobre esos modelos, los autores representan gráficamente distintas operaciones y complementan la lectura con descripciones cualitativas.

*Ficha analítica del Centro de Arte Aranya, uno de los cinco casos estudiados, con modelos y anotaciones utilizadas para reconocer criterios espaciales y proxémicos*

La ficha del Centro de Arte Aranya permite ver cómo funciona el procedimiento: aparecen la sustracción central del volumen, la organización del espacio alrededor de un patio escénico, las circulaciones, las diferencias de escala y las relaciones espaciales que el estudio vincula con su marco proxémico.

Los modelos fueron elaborados con información arquitectónica aproximada y las fichas registran los criterios identificados en cada caso; no funcionan como una puntuación de calidad de los edificios.

Ese cambio de escala es importante: una teoría sobre personas y distancias empieza a leerse en secciones, recorridos, vacíos, alturas y materiales. Pero comparar cinco edificios también permite reconocer qué operaciones se repiten.

Lo que se repite: alturas, recorridos y espacios centrales

El resultado más extendido aparece en los cinco casos analizados: todos presentan el criterio de compresión y dilatación del espacio mediante diferentes alturas y niveles de techo. El artículo lo expresa como el 100 % de la muestra seleccionada.

El resultado muestra que, dentro del análisis propuesto, la dimensión vertical también participa de la lectura proxémica del espacio.

Otro criterio aparece en cuatro de los cinco casos —80 %—: el uso de rampas y escaleras como circulación vertical, abordadas por la investigación no solo como elementos de desplazamiento, sino dentro de una lógica de recorrido vinculada con participación pública y experiencia cultural.

El estudio destaca además dos criterios volumétricos que aparecen, cada uno, en el 60 % de la muestra —tres de los cinco casos—: la combinación de volúmenes euclidianos ortogonales y no ortogonales con diferencias de altura, y las configuraciones con sustracción central que organizan el proyecto alrededor de un espacio escénico principal.

Alturas, circulaciones y espacios centrales aparecen así como recursos recurrentes dentro de la lectura propuesta.

Pero los porcentajes necesitan una cautela decisiva: cinco de cinco no significa “todos los centros culturales”; cuatro de cinco no significa “la mayoría de los centros culturales del mundo”. 

Son frecuencias observadas dentro de los cinco casos seleccionados por esta investigación. Y hay otra cuestión todavía más importante: las recurrencias no producen edificios iguales.

Un criterio no es una receta

Los cinco casos pueden compartir determinadas operaciones y, sin embargo, presentar configuraciones arquitectónicas claramente distintas.

Esa diferencia forma parte de una de las conclusiones más fértiles del estudio. Aunque varios criterios aparecen en más de un caso, sus resultados de diseño pueden ser diferentes. La investigación insiste además en la necesidad de considerar las condiciones culturales, situacionales y urbanas de cada proyecto.

Por eso, los lineamientos obtenidos no deben entenderse como una forma arquitectónica que pueda trasladarse sin cambios de un lugar a otro. El estudio señala que las necesidades específicas de cada terreno y contexto pueden exigir modificaciones.

Compartir criterios no significa producir una misma arquitectura.

La proxémica funciona, dentro de esta investigación, como una manera de reconocer relaciones entre volumen, recorrido, espacialidad, materialidad y contexto. Los doce criterios ayudan a ordenar esa observación; los cinco casos muestran diferentes maneras de materializarla.

La consecuencia proyectual es importante: un lineamiento puede orientar una decisión sin reemplazar la necesidad de interpretar cada situación concreta.

En ese recorrido, observar, representar, comparar y proyectar aparecen estrechamente vinculados. Analizar cómo se organiza un recorrido, cómo cambia una altura o cómo un espacio central estructura un edificio puede convertirse en una forma de formular preguntas antes de decidir una solución.

El valor del lineamiento aparece, entonces, no como una forma para repetir, sino como una herramienta que necesita adaptarse a cada contexto.

Si querés conocer en detalle las tres dimensiones, los doce criterios, los cinco casos analizados y los lineamientos desarrollados por la investigación:

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Y si te interesa profundizar en cómo observar, representar, comparar y proyectar pueden formar parte de una misma manera de pensar la arquitectura:

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